Nuevo proyecto para evitar el impacto de la flota pesquera sobre las aves marinas mediterráneas y atlánticas

Las aves marinas son las más amenazadas del planeta debido a la actividad pesquera, la depredación y la pérdida del hábitat de cría. La captura accidental de aves marinas debido a las artes de pesca y las piscifactorías es uno de los efectos más dramáticos del impacto de la actividad de las pesquerías y las empresas acuícolas. Además, estas capturas incidentales generan también un grave impacto económico en detrimento de estos sectores empresariales.

Evaluar la eficacia de la red de espacios marinos protegidos española y proponer medidas para mejorar la gestión pesquera y acuícola y la conservación de las aves marinas pelágicas y costeras de las islas Canarias y del Levante son los principales objetivos del nuevo proyecto dirigido por Jacob González-Solís, catedrático de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, ​​y financiado por la Fundación Biodiversidad. También son entidades socias del nuevo proyecto la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), la entidad SEO / BirdLife, la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, CarboPesca, el Parque Natural del Delta del Ebro, el Consorcio para la Protección y la Gestión de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat, la Conselleria Medio Ambiente, Agricultura y Pesca del gobierno de las Islas Baleares, y la Consejería de Medio Ambiente del cabildo de Gran Canaria.

En todo el mundo, los incidentes con los buques palangreros representan una de las amenazas principales para muchas especies de aves pelágicas. En el Mediterráneo, los incidentes derivados de la captura accidental de aves afectan cerca de 5.000 ejemplares cada año. La pardela balear (Puffinus mauretanicus), la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), la pardela mediterránea (Puffinus yelkouan) y la gaviota de Audouin (Larus audouinii) -que son especies endémicas del Mediterráneo- son las aves marinas más afectadas. Esta problemática se podría agravar aún más con la prohibición impuesta por la Unión Europea de tirar el rechazo de la pesca en el mar. En el caso del océano Atlántico, donde las capturas accidentales suelen ser menos frecuentes, son muy pocos los estudios que analizan de forma detallada el proceso de interacción entre aves marinas y pesquerías.

Las especies más costeras, como el cormorán moñudo (Gulosus aristotelis) también están afectadas por la interacción con actividades humanas en el medio marino. Los incidentes más frecuentes se producen en actividades como la acuicultura, la pesca recreativa y la pesca con artes menores como las asas o los trasmallo. En este contexto, identificar qué especies son las más afectadas y analizar cómo se originan estas capturas es un primer paso para estudiar el impacto de estas actividades sobre la población de aves costeras.

Hoy día, la red de espacios marinos protegidos española incluye un total de treinta y nueve zonas de especial protección para las aves (ZEPA) dirigidas a proteger las aves marinas del impacto de las actividades humanas sobre el medio marino. Sin embargo, aún existen importantes lagunas de conocimiento que impiden una eficaz planificación de su gestión. Por ello, es necesario mejorar el conocimiento sobre este tipo de interacciones, divulgar la problemática de las capturas accidentales y poner en valor la red de espacios marinos protegidos entre los sectores implicados con el fin de armonizar las actividades económicas con la conservación de la biodiversidad .

Identificar zonas de coincidencia entre barcos pesqueros y aves que buscan alimento

En el marco del proyecto, los expertos de la UB-IRBio estudiarán el patrón de movimientos de las aves mediante la colocación de geolocalizadores (GPS) combinados con tecnología móvil. En estrecha colaboración con el Instituto Español de Oceanografía (IEO), también se recogerán datos del posicionamiento de la flota pesquera operativa en las Islas Canarias y el Levante peninsular mediante el sistema de seguimiento VMS (Vessel Monitoring System) y el uso de dispositivos GPS que los pescadores que colaboren en el proyecto lleven de manera voluntaria. El trabajo investigador en el Mediterráneo se centrará en las especies del cormorán moñudo, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), la gaviota de Audouin y la pardela cenicienta. En el entorno del archipiélago canario, se hará un seguimiento de las poblaciones de la pardela cenicienta del Atlántico y el petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii).

El Grupo de Ecología de Aves Marinas liderado por el catedrático Jacob González-Solís, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales, en estrecha colaboración con la Asociación Naturalista del Sureste (ANSE), también estudiará la intensidad de las interacciones y la mortalidad de aves marinas y costeras en piscifactorías de mar abierto en el litoral de Almería, Murcia y Alicante, mediante el censo regular de aves y encuestas al personal de las instalaciones dentro y fuera de la red de espacios marinos protegidos.

En el proyecto, que tiene el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través del Programa Pleamar del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), también participan los expertos Virginia Morera, Leia Navarro,  Raúl Ramos (UBIRBio), Ángel Sallent (ANSE) y  Salvador García (IEO).

Fuente: Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) 

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